Evaluación del desempeño y competencias

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Evaluación del desempeño y competencias

Hay quienes buscamos la perfección,

¡Pero no se puede ser perfecto siempre!

Que difícil es evaluar el desempeño y las competencias:

La primer dificultad, es cuando no se tienen metas claras u objetivos definidos.

Sin metas y sin objetivos,se corre el riesgo de que todo lo hecho sea “bueno” o sea “malo”.

  • “Quién evalué lo determinará”: con criterio o sin criterio, para bien o para mal.

La segunda dificultad, es cuando existen metas y objetivos, pero estos son irreales:

  • Si son excesivamente altas, si no se logra lo que se estima; se concluye, que es “la persona la mediocre”; cuando la realidad, es la meta la mediocre.
  • Si son demasiado bajas, y se logra con “creces” lo esperado; se presume y se afirma “estamos ante una persona “exitosa”, cuando la realidad, es que estamos ante un “espejismo”, pues la mayoría pueden llegar a la meta, con un mínimo de desempeño.

La tercera dificultad, es carecer de métricas:

  • que ni el objetivo tenga una cuantía,
  • ni que las acciones las podamos medir.

Sea que se quiera el 95% de confianza o el 5% de desconfianza, hay que saberlo expresar.

Sea que quiera caminar 5 kilómetros en una hora, o en una hora caminar 5 millas, se debe determinar.

  • Si se conoce el inicio y se conoce el final,
  • si se lleva un reloj y si lleva agua,se podrá medir y se podrá llegar, para finalmente, poder evaluar.

Pero si no se visualiza la meta de los 5 kilómetros o las 5 millas, ni mucho menos se lleva un reloj, la evaluación será “subjetiva”.

Nos dirá, o le diremos a alguien sin saber:

  • Me “parece que llegaste, pero no lo lograste”,

El cuarto y último problema, volverá a ser la “subjetividad”,

La subjetividad de “caer bien o caer mal”, la subjetividad de “ser lindo o ser feo”,

de” ser alto o ser bajo”, de “ser hombre o ser mujer”, de ser eficiente o no serlo.

Ninguno es, absolutamente correcto o incorrecto, dependerá de quien tenga que evaluar, criticar o comentar …

Podrá ser el jefe, o la pareja, la vecina o la prima, o hasta un periodista quizá.

Si un jugador metiera un gool, no hay quien diga: – ese ya es un goleador,

Si un jugador, fallara un gool, aunque 99 tenga, no hay quien ya diga: – “ese no mete un gol ni en el arco de ALCALA”

Existen jefes, compañeros y hermanos que se dejan llevar por la subjetividad, el recuerdo o una emoción mal llevada ¡Sepa Dios que pasa por sus mentes!

… que importa 1, 2, 3 fallos, si se tienen 1000 logros de insuperable valor, después de todo, “al mejor mono se le cae el zapote”, dice un refrán.

El ser humano falla, sobre sus mejores virtudes.

Pelé, fallo tres penales, pero logro más de 100, Platini, Socrates, Maradona y Messi, fallaron los propios. Palermo, fallo tres penales en un solo partido.

Todos ellos, están entre los mejores, sino del Mundo, al menos en su País.

En el beisbol ocurre otra paradoja, el pícher que más poncha, es también al que más jonrones le hacen.

¡Ahora bien!, no es lo mismo, fallar un penal en un simple partido,

que en una final de campeonato mundial o nacional, por eso siempre hay que prepararse, dar y lograr lo mejor de sí.

Si eres el jefe, compañero y hermano, que te corresponde evaluar, no se trata de ser excesivamente exigente, ni aceptar la mediocridad,

Se trata de ser honorable, justo y consistente.

A un jugador le miden: Kilómetros recorridos, pases efectivos, pases mal logrados, asistencias a gol, goles, balones recuperados, decisiones correctas e incorrectas en el juego.

Si eres el jefe, compañero o hermano, ¿tienes claramente definidos los criterios que corresponde evaluar?,

tanto para el desempeño de tus hijos de carne, como para el desempeño y manifestación de las competencias de tus colaboradores e hijos de la sociedad.

 

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